Los uniformados del MININT

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Palma Soriano.- Uniformados o anónimos desde hace mucho tiempo mantienen por vocación el desvelo y valentía que exige su profesión. Y es que para los combatientes del Ministerio del Interior (MININT) preservar las conquistas de la Revolución forjadas a sangre y fuego, es prioridad en sus pasos.

No pocos intentos de desestabilizar a la nación y de asesinar a sus principales líderes han frustrado estos agentes que no le temen a la muerte cuando la justicia media.

En Palma Soriano suman muchos estos profesionales desde diferentes puestos: las tropas especiales de guardafronteras, oficiales o funcionarios de la Policía Nacional Revolucionaria o de la seguridad del Estado. Desde la protección contra incendios o de la Oficina de Trámites, otrora Carné de Identidad.

Hombres y mujeres todos, quienes junto a los de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) son escudo invencible de la patria, la revolución y el socialismo.

En Cuba el 6 de junio de 1961 se creó el Ministerio del Interior y desde entonces se convirtió en permanente guardián de la revolución y sus conquistas ante acciones terroristas de enemigos dentro y fuera del país, combatiendo a los que participan en actos vandálicos, indisciplinas sociales y a grupúsculos contrarrevolucionarios los que aspiran, aquí, al retorno del pasado capitalista.

Uno de los antecedentes más inmediatos del MININT en Cuba fue el departamento de inteligencia del Ejército Rebelde (DIER) por sus siglas. (Por: Gleydis Sigas Pérez)

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África en la casa

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De izquierda a derecha: Juan Carlos Roldán Bernal (Presidente de la Sociedad Cultural José Martí), Laritza Díaz Prada (asesora de Extensión Universitaria del Centro Universitario Municipal) y Alfredo Quintana Hidalgo (escritor y profesor), fueron los panelistas

Palma Soriano.- Desde la reflexión colectiva sobre la presencia de la raza negra en Cuba, sus aportes a la cultura e identidad nacional se recordó aquí el pasado 25 de mayo, el Día Internacional de África.

África en mi corazón fue el título que llevó el encuentro por la fecha, en la Casa Municipal de Cultura “Ángel Peralta Téllez”, para dignificar el orgullo nacional de una herencia que va desde la religión, comidas, bailes, costumbres, hábitos de vida y otros modos.

Laritza Dìaz Prada, asesora de Extensión Universitaria del Centro Universitario Municipal de la Universidad de Oriente en tierras del Cauto; Alfredo Quintana Hidalgo, escritor y profesor del referido centro de altos estudios y Juan Carlos Roldán Bernal, poeta y presidente de la Sociedad Cultural José Martí, fueron los panelistas que acercaron el tema al comentar de la religión Bodù en la danza africana y su presencia en Palma Soriano, que la raza es una construcción social, un término credo por los europeos en el siglo XVIII, que con España vino África, que africanos llegados a la isla fueron humillados, apartados, maltratados, todo devenido de la colonización del gobierno español.

De igual modo, se meditó que la Revolución Cubana es muy humana, batalló y ha batallado contra prejuicios raciales y de hecho el país le debe mucho a la cultura africana, pero aún en la mente de personas persiste aquello, involuntariamente, el fenómeno de la discriminación racial con raíces en el campo sicosocial, cultural y otras razones.

“Esteban Morales,  investigador cubano es el que destapó el fenómeno de la discriminación racial aún, en Cuba, y es menester seguir trabajando fuertemente en esta problemática para avanzar en la construcción y fortalecimiento de la sociedad cubana”, dijo el profesor y escritor Alfredo Quintana Hidalgo.

“Nuestra nación, por demás es mestiza y el que no tiene de Congo, tiene de Karabalì. A los negros les debemos la libertad, el mestizaje, la dignidad, la rebeldía. Debemos sentirnos orgullosos de ello”, enfatizò en su intervención el poeta y presidente de la Sociedad Cultural José Martí en Palma Soriano, Juan Carlos Roldàn.

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El Dìa Internacional de África, en ciudad del Cauto, estuvo acompañado por la pincelada cultural vista desde la declamación, la narración oral escénica y una pequeña estampa de los palmeros de descendencia haitiana: Francisco Napol Bravo y Leónides Carrión Alvarado quienes en idioma creole contaron sobre la impronta cultural que dejaron sus abuelos, su orgullo por su identidad y disposición para no dejar  morir sus esencias, mitología, la danza, la música, maneras de comunicarse y aportes a la cultura tradicional popular desde las huellas africanas

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