¡Felicidades, Marta Jiménez Oropesa!

martica-limenes-oropesa-014Palma Soriano.- Marta Jiménez Oropesa, esa destacada actriz, directora de programas y profesora de la radio y la televisión cubanas, está cumpliendo por estos días del mes de noviembre sus primeros 95 años.

La recuerdo, siendo yo un niño, cuando mi madre seguía a través de un radio de pilas (baterías) las novelas radiales allá por la década de los 50, haciendo papeles de “mala”, y confieso que sentía por ella un gran desprecio, porque para mí aquellas cosas eran reales; imaginaba a aquellos personajes muy pequeños dentro del radio y muchas veces tuve la curiosidad de abrir la tapa trasera del receptor para verlos; por aquellos tiempos en Cuba no existía aun la televisión. Ya después, al surgir esta, en la tienda de un comerciante vecino (me estoy refiriendo a un lugar del campo) pude verla y admirar a una mujer muy bella.

Posteriormente, en su papel cómico de Rita de Alegrías de Sobremesa, me resultó muy simpática, porque me convencí de que el humor sirve para calmar el estrés. Pero nunca imaginé que algún día podría conocerla, lo cual se hizo realidad luego que llegué a este medio y en ocasión de un Festival “Caracol” de la UNEAC, en el año 1990, en el que participé como delegado por mi provincia se hizo realidad esto, al tenerla sentada junto a mí y conversar con ella muy brevemente. “¿De dónde eres?”, me preguntó. “De Palma Soriano en Santiago de Cuba”, le respondí.

Pasaron algunos años y en 1996, al regresar yo de un viaje por Islas Canarias, encontrándome alojado en la casa de visita del ICRT, salí a 23 para hacer una llamada telefónica a mi casa, pero por aquellos tiempos los teléfonos públicos en La Habana escaseaban.

El único lugar desde el que podía encontrar ese servicio era en el hotel Habana Libre y era por divisa la llamada, de modo que desistí y volví sobre mis pasos en busca de un ansiado auricular para comunicarme con los míos que fuera en moneda nacional, porque el dinerito que traía no podía gastarlo en esos menesteres.

Y, andando por La Rampa, me encontré con Marta, la saludé y, para sorpresa mía, me había reconocido: “¿Tú no eres el santiaguero que conocí en el “Caracol”? “Sí, yo soy el santiaguero de Palma Soriano”, le recalqué, pues hay muchos que niegan su “aldea” pero yo adónde quiera que voy digo que soy palmero. “¿Y en qué andas?” “Estoy buscando un teléfono para poder llamar a mi gente, pero no encuentro ninguno”. “Ah, muchacho, eso no tiene problema, ven conmigo para que llames desde mi casa”.

Entonces me convencí de lo buena gente, pero qué buena gente es Marta Jiménez Oropesa. ¡Felicidades, Marta! Y ojalá que puedas leer esta crónica. (Por: Eddy Bolaños Guía. Escritor e Historiador)

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