Las mujeres,… ¡Ay, las mujeres!

mujeres-ay-mujeres-014Palma Soriano.- Hoy vamos a hablar de la mujer, en uno de sus mejores períodos de la vida, pero antes tenemos que saber cuál es el primer deseo de una damita cuando pasa de la niñez a la adolescencia: tener novio y para lograr eso apresta todas las armas con la cual le ha dotado la Naturaleza.

Lo primero que hacen es tratar de mirarse en un espejo de cuerpo entero y, si no lo tienen, agarran el primero que ven en casa y poniéndolo lejos se hacen un paneo desde la raíz de los cabellos hasta los dedos de los pies.

Si tienen el pelo duro relacionan un inventario de los productos de belleza, suavizantes y cuantas cosas venden en las tiendas para convertirlos en lacios, luego analizan solas o con mamá si le conviene dejarse el color natural de la cabellera o teñirse y hacerse unos rayitos. Por supuesto, que si quieren dejárselo largo hasta la cintura para luego venderlo en CUC, para acopiar dinero para los quince, surge un letrero lumínico en su mente: ¡no tocar, peligro!.

A continuación se miran el cuello, tienen que analizar las posiciones de la cabeza y si lo tienen muy largo, ver como se paran y la forma de caminar para bajar el mentón y no parecer una garza. Si es topitiesa, es decir, de cuello corto y cabeza pegada a los hombros, cunde el pánico. Mamá recomienda ejercicios que vio en una revista ¨Vanidades Internacional¨ que trajeron de Miami. La orden es precisa: “hay que buscar la Revista en casa de Paquita y copiar los ejercicios para elevar el cuello y si se pueden escanear, mejor”.

Del cuello el registro pasa a los senos, si los tiene seductores, redondeados y se marcan bien debajo de los pulóveres no hay problemas y todos en la familia dirán rientes: “Sacó las mamas de la bisabuela Anita”, pero si solo tiene un esbozo de esos dos compañeros entonces hay que aplicar a la chiquita el Plan B: ajustadores rellenos con algodón o ver si se le pueden comprar unos de copa plástica de los que venden en las shoppings para que parezca que los tiene normales.

Los muslos y las piernas no dan mucho trabajo. Si es musluda la querubina de casa entonces se le compran unos shores calenticos de esos que dejan ver el entronque de los glúteos con los muslos y si la niña es sabichosa dejará sin afeitarse unos dos centímetros por debajo del falso para que la sombra de los vellos se noten, eso pone el cerebro de los varones a una velocidad de licuadora. Si por el contrario,  la hijita de mamá o papá tiene canillas o boliches se recomiendan las maxifaldas aunque el Sol raje las piedras a las doce del día y pantalones, siempre pantalones día y noche y,  si hubiera necesidad de ponerse un short, comprarle medias  Bermudas, y si es en la playa ponerse una tanga o el llamado hilo dental tres números por lo menos más pequeñas que las de su talla.

Y por hoy terminamos. En ocasiones posteriores,  les hablaremos de otras etapas en las damas y de cómo han desarrollado toda una táctica casi militar para cuando tienen que entregar la Manzana y que el varón no agarre y se huya. Y vuelvo a decirles que el redactor no tiene nada en contra de las mujeres, al contrario, las admira aunque haya por ahí un sucu sucu famoso que dice : “mujeres raza maldita” o algo parecido. Yo abogo que las mujeres como género humano son algo muy especial.…!Nos vemos! (Por: David González Gross)

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