Cierra sus puertas la edición XX de La Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014

mascota-mindial-014Palma Soriano.- Diez mandatarios; setenta y cuatro mil 738 personas. El Maracaná. Cien mil hinchas argentinos y todo el mundo lo vio En América dominó Europa. Veinticuatro años después, Alemania se corona. Y suma ya cuatro Copas en su haber.

Es esta la tercera final mundialista entre estos dos equipos, con dos victorias ahora para los germanos, que igualmente se impusieron 1-0 en la Final de Italia 1990. Por su parte la albiceleste lo hizo en México 86´, con marcador de 3-2. Para los sudamericanos fue la tercera derrota en el partido decisivo y la segunda consecutiva ante Alemania.

Enmudeció gran parte del estadio al minuto 113. Tras un excelente pase de André Schurrle, Goetze, el del Bayern, dominó la pelota a su antojo y ejecutó la sentencia sin dejarla caer. Imposible para Sergio Romero. Y es que los pronósticos ya lo daban por hecho. Fuera de estadísticas, números o la plantilla inicial. Se veía venir. Este equipo, llenó su fútbol de vida.

Gusta de tener el balón, de manejarlo a su antojo en la cancha. Encara al rival, se defiende, ataca y sobre todo, nunca perdona los errores. Ni siquiera con ventaja más allá de cinco goles como sucedió ante Brasil.

Por su parte, Argentina, hizo que brillara la esperanza en la semifinal ante Holanda. Pero todo el mundo también sabe que este es un deporte en el que se gana cuando se anotan goles. Las sendas oportunidades desaprovechadas ante el equipo germano, bien caro que costaron. Pasión, pero mucha más que virtud. Chispazos, pero nada más que eso, disminuidos sin el aporte fundamental de su Ángel Di María. Un Messi, sin gloria. Sin lucirse en la final. Con balón de oro, inmerecido, según mi criterio. Una Argentina que caminó en fragmentos, más que como equipo.

Las palmas por el esfuerzo, nunca está de más reconocerlo. Pero a la máquina teutona, no le tembló el pulso. Impuso su victoria, a base de buen juego, como Brasil lo hiciera en Suecia 1958. Exhibe su tetracampeonato 24 años después de alcanzar el tercero de sus títulos. Copia fiel de lo hecho por la verde -amarella en 1994. Final este de un proyecto comenzado por Klinsman y seguido por Joaquin Low.

Cierra sus puertas la edición XX de La Copa del Mundo. Y mostró que en la cancha, en la batalla de once contra once. La gloria sólo la alcanza quien mejor lo hace: Alemania. Es todo. (Por: Dainiubis Soler Amiot)

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